Pudo sentir el colapso, un desequilibrio que más allá de las piernas hizo temblar al alma, su vida dio un vuelco al vacío. Algo se había roto en su interior ese día... no pudo descifrar con exactitud que fue, pero muy en el fondo sabía que lo que se le había quebrado era la misma vida. Era un dolor punzante en el pecho, una angustia que le cerraba la garganta, eran una mezcla de celos, de odio y de impotencia todo con una pizca agria de amor. Aunque siendo sincera, más que cualquier otra cosa, le afligía saber que se lo estaban robando, le atormentaba aceptar que no era suyo.
Y así quedo la pobre con la vida recortada, a medio morir con el corazón latiendo, a medio vivir si corazón.
Y así quedo la pobre con la vida recortada, a medio morir con el corazón latiendo, a medio vivir si corazón.
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